Re-Pensar

Un espacio para compartir, para re-significar conceptos, para re-construir situaciones, para expresarnos.

Sep 2

¿TECNOLOGÍAS EN EL AULA?

EL PRIMER HOMBRE (Fragmento – Albert Camus)

”En la clase del señor Bernard por lo menos la escuela alimentaba un hambre más esencial para el niño que para el hombre, que es el hambre de descubrir. (…) En la clase del señor Bernard, sentían por primera vez que existían y que eran objeto de las más alta consideración: se los consideraba dignos de descubrir el mundo”.

(…) En la clase del maestro Bernard “sólo las moscas, cuando había tormenta, perturbaban a veces la atención de los niños. Capturadas, aterrizaban en los tinteros, donde empezaban a morirse horriblemente ahogadas en el fango violeta que llenaba los pequeños recipientes de porcelana de tronco cónico encajados en los agujeros del pupitre. Pero el método del señor Bernard, que consistía en no aflojar en materia de conducta y, por el contrario, en dar a su enseñanza un tono vivo y divertido, triunfaba incluso sobre las moscas. Siempre sabía sacar del armario, en el momento oportuno, los tesoros de la colección de minerales, el herbario, las mariposas y los insectos disecados, los mapas o (…) que despertaban el interés languideciente de los alumnos. Era el único de la escuela que había conseguido una linterna mágica y dos veces al mes hacía proyecciones sobre temas de historia natural o de geografía (…). Los manuales eran siempre los que se empleaban en la metrópoli. Y aquellos niños que sólo conocían el siroco, el polvo, los chaparrones prodigiosos y breves, la arena de las playas y el mar llameante bajo el sol, leían aplicadamente, marcando los puntos y las comas, unos relatos para ellos míticos en los que unos niños con gorro y bufanda de lana , calzados con zuecos, volvían a casa con un frío glacial arrastrando haces de leña por caminos cubiertos de nieve hasta que divisaban el tejado nevado de la casa, y el humo de la chimenea les hacía saber que la sopa de guisantes se cocía en el fuego.” (…). Para el autor estos relatos eran “la encarnación del exotismo. Soñaba con ellos, llenaba ejercicios de redacción con las descripciones de un mundo que no había visto nunca e interrogaba incesantemente a su abuela sobre una nevada que había caído durante una hora, veinte años atrás, en la región (…). Para él esos relatos formaban parte de la poderosa poesía de la escuela, alimentada también por el olor de barniz de las reglas y los lapiceros, por el sabor delicioso de la correa de su cartera que mordisqueaba interminablemente, aplicándose con ahínco a sus deberes, por el olor amargo y áspero de la tinta violeta, sobre todo cuando le tocaba el turno de llenar los tinteros con una enorme botella oscura en cuyo tapón se hundía un tubo acodado de vidrio.” (…)

(…) “La lectura en voz alta, durante la clase, de libros de aventuras que narraban acontecimientos ocurridos en tierras lejanas y desconocidas, estimulaba la imaginación, ya que éstos abrían todavía más las puertas del exotismo.

El cordial maestro republicano, distante y cercano a la vez, no se dedicaba solamente a enseñarles lo que le pagaban para que enseñara: los acogía con simplicidad en su vida personal, la vivía con ellos contándoles su infancia y la historia de otros niños que había conocido, les exponía sus propios puntos de vista, no sus ideas, pues siendo, por ejemplo, anticlerical, como muchos de sus colegas, nunca decía en clase una sola palabra contra la religión ni contra nada de lo que podía ser objeto de una elección o de una convicción”. (…)

  

RELACIÓN: BERNARD Y SUS TECNOLOGÍAS EN EL AULA

 

Albert Camus, en su maravilloso relato acerca de “El primer hombre”, da cuenta de la clara necesidad de motivar al alumno para que su aprendizaje sea significativo.

Las clases del Profesor Bernard son un claro ejemplo de lo que la Dra. Mónica Gallino / Mg. Rosanna Forestello nos plantean como prácticas mediadas. Sus clases están planteadas como “una situación de enseñanza, práctica mediada en la que ponen en acto un conjunto de supuestos, definiciones, estrategias metodológicas y herramientas que promueven la relación entre docentes, alumnos y conocimiento”.

En el caso del Prof. Bernard, el conjunto de supuestos podría emerger del contexto socio-histórico-cultural en el que se sitúa el relato, cuando habla acerca “de la pobreza y la ignorancia volvían a la vida más dura…”. A partir de conocer cómo son sus alumnos, “de una escuela pobre, en un barrio pobre, hijos de pobres,…” puede establecer una serie de supuestos acerca de habilidades y capacidades que puede encontrar en ellos, y otras, que no pero que dependerán en parte de él que puedan desarrollarlas. Por ejemplo, la capacidad de soñar, de descubrir, de conocer, de imaginar que describe Camus, no se hubiese desarrollado en aquellos niños si las clases no hubiesen estado mediadas por las diferentes tecnologías que ponía Bernard en juego día a día. Cuando Manuel Área Moreira (2001:389) plantea que: “los ordenadores no cambian la educación, pero los profesores sí”. Creo que el Prof. Bernard, que lejos estaba de trabajar con ordenadores, asumió el compromiso que tenía con aquellos niños de brindarles conocimiento más allá de lo curricular. Les acercaba un mundo que para ellos, era desconocido. Y lo hacía de un modo atrapante, cautivante, que movilizaba a cada pequeño. Los alumnos se involucraban con aquellas historias haciéndolas propias, incorporándolas. Las estrategias metodológicas y las herramientas jugaron un papel decisivo en su labor docente. Las estrategias sentaron sus bases en cómo movilizar a un niño que cree que la vida no tiene valor, en aquellos tiempos tan duros. Las estrategias iban más allá de las paredes de la escuela, el profesor se involucró en las vidas de los niños, en conocer el perfil, para así saber plantear las metodologías más adecuadas. Como establece Edelstein (1997) “la construcción metodológica deviene fruto de un acto singularmente creativo de articulación entre la lógica de los contenidos, las posibilidades de apropiación de éstos por parte de los sujetos, y las situaciones y los contextos particulares que constituyen los ámbitos donde ambas lógicas se entrecruzan”.

Si retomamos el texto, vemos que las tecnologías empleadas por el Profesor Bernard son de carácter tradicional. Pero la descripción que hace Camus nos lleva a pensar que para aquel contexto, no eran herramientas o recursos comunes, sino que el profesor intentaba a su manera innovar en la enseñanza.

En el párrafo que narra la dinámica de las clases diciendo:

Pero el método del señor Bernard, que consistía en no aflojar en materia de conducta y, por el contrario, en dar a su enseñanza un tono vivo y divertido, triunfaba incluso sobre las moscas. Siempre sabía sacar del armario, en el momento oportuno, los tesoros de la colección de minerales, el herbario, las mariposas y los insectos disecados, los mapas o (…) que despertaban el interés languideciente de los alumnos. Era el único de la escuela que había conseguido una linterna mágica y dos veces al mes hacía proyecciones sobre temas de historia natural o de geografía (…). Los manuales eran siempre los que se empleaban en la metrópoli”.

Nos permite detectar o nos pone en evidencia que no importa la tecnología que se use, sino el cómo y para qué. Como bien plantea Manuel Área Moreira (2005): “lo relevante para la innovación pedagógica de la práctica docente, es el planteamiento y método de enseñanza desarrollado, no las características de la tecnología utilizada”. Bernard estaba innovando, tenía una planificación de base (que permitía la improvisación también), tenía un método de enseñanza que, si bien por la época, había una concepción del docente como centro y fuente de información, con cierta característica de clase magistral (“enseñanza magistrocéntrica” del modelo tradicional, Dra. Mónica Gallino / Mg. Rosanna Forestello).

El método del Profesor Bernard me remite también a la definición que hace Edgar Morín (2003) acerca de éste: “el método es un discurso, un ensayo prolongado de un camino que se piensa. Es un viaje, un desafío, una travesía, una estrategia que se ensaya para llegar a un final esperado, imaginado y al mismo tiempo insólito, imprevisto y errante. No es el discurrir de un pensamiento seguro de sí mismo, es una búsqueda que se inventa y se reconstruye continuamente”. El método nos permite tener una línea de base, saber de qué se tratará la clase, es un hilo conductor, pero abierto a cambios, improvisación, apertura hacia otros temas que derivan del que está planteado como troncal, etc.

Parece increíble que hoy, haya docentes que sigan manteniendo el uso de las viejas tecnologías, las impresas, cuando ya en aquella época había docentes preocupados por la motivación del alumno, por abrirles nuevos horizontes, por brindarles la posibilidad de apropiarse del conocimiento desde diferentes lenguajes. Bernard empleaba en aquel entonces hasta una la “linterna mágica” (maravillosa por cierto). Hoy hay docentes que sólo se paran en el frente, plantean la apertura de un libro, marcan de dónde a dónde leerlos y allí empieza y termina todo. La crítica pasa porque hoy disponemos de numerosos y variados recursos, acordes a nuestra sociedad occidental, en la que los mass media y las nuevas TIC’s forman parte de nuestra vida cotidiana, y por ende, la enseñanza no puede permanecer ajena a estos cambios, a esta realidad. Nuevamente me viene a colación otra frase de Área Moreira (2006): “los docentes siguen manteniendo sus rutinas apoyadas básicamente, en las tecnologías impresas”.

Retomando el relato de Camus, si bien su proceso de enseñanza estaba mediado por tecnologías (viejas tecnologías para hoy, nuevas y/ o novedosas para su época), el escrito devela la falta de bidireccionalidad en la relación docente-alumno, alumno-contenidos (falta de interacció). Desde el enfoque de Marrero y Guarro (1983), en el que plantean que “el alumno, ante un nuevo conocimiento activa un proceso en el que tendrá dos instancias: una, en la que se centrará su actividad mental en decodificar el mensaje a partir de su bagaje interno; y la otra, en la que procesará la información, con su correspondiente almacenamiento y asimilación, es decir, se producirá un aprendizaje significativo de la misma”. Desde esta mirada, los alumnos de la clase de Bernard participaban de un proceso de enseñanza-aprendizaje significativo. El residuo cognitivo está presente en su texto. Pero, si nos remitimos a los diferentes autores (y a nuestra experiencia) acerca de la construcción de conocimiento a partir de la interacción nos damos cuenta de que esa instancia está ausente en las clases de Bernard. Condicionantes de la época, características del rol docente (activo) y del rol alumno (pasivo),… Salomón plantea cuatro puntos en relación al proceso y modo de obtención de conocimiento cuando el sujeto interactúa con el medio: 1. las habilidades para decodificar el mensaje; 2. el grado de aprendizaje en relación al grado de isomorfismo; 3. el medio, suplanta operaciones cognitivas (multiplicar); 4. modos de simbolizar la info.

Creo que los docentes de hoy tenemos muchas más herramientas de las que disponía Bernard para movernos en el aula. Sin embargo, la mayoría de las veces acudimos a las viejas tecnologías desaprovechando los recursos que podrían acercarnos al lenguaje del alumno de hoy. Nuestros alumnos son alumnos multimediales.

Tal vez debamos reflexionar un poco más acerca de nuestro lugar en el aula, de nuestros objetivos como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje, de nuestras metas como docentes, de nuestra relación con las nuevas TIC’s, de nuestros miedos, de nuestros temores, del miedo a que nuestros alumnos sepan más que el docente porque manejan mucho mejor que nosotros las nuevas tecnologías y tienen acceso a innumerables fuentes de información. Detengámonos por un momento en un día de clases: ¿qué modificamos para este cuatrimestre?; ¿en función de qué o de quiénes realizamos los cambios?; ¿hemos actualizado la información?; ¿cómo nos comunicamos con nuestros alumnos? ¿incluímos las nuevas TIC’s?; ¿planificamos, improvisamos, evaluamos, nuestras clases?; ¿cuánto hace que repetimos el mismo esquema?. Reflexionemos, nada más.