Charla de Alejandro Piscitelli en UBP

El viernes próximo pasado (viernes 22 de agosto de 2008) tuvimos la suerte de compartir una jornada de “capacitación” a cargo de Alejandro Piscitelli. En realidad, más que de capacitación, yo la hubiese re-nombrado: “apertura de mente”. ¿Por qué?. Porque la charla versó acerca de los cambios que sufre nuestra sociedad constantemente, cambios vertiginosos: a nivel social, cultural, tecnológico, etc. y en contraposición cómo la educación se niega a experimentar esos cambios.
Cuando hablamos de cambios, nos referimos a un cambio profundo. Un cambio de pensamiento, de actitud, de pararse frente a todo lo que hacemos a diario. Y a quienes nos toca desarrollar la labor docente universitaria, el cambio también debe ser entendido como un cambio de rol.
El docente universitario debe dejar a un costado la idea de ser la única fuente de información para el alumno. De hecho, YA NO LO ES. Queridos colegas, abramos los ojos: los alumnos tienen acceso a mayores fuentes de información que nosotros mismos. Tienen más tiempo de exposición a diferentes medios de comunicación que nosotros (por cuestiones de responsabilidades, tiempos, dedicación, tareas, etc.). Por ende, ellos también se transforman en fuentes de información para nosotros. Si lográsemos entender que en esta instancia hay innumerables teorías acerca de que el rol nuestro debe pasar a ser de guías dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, que debemos escucharlos e invitarlos a participar de un modo más activo (que en realidad, es lo que solapadamente reclama el alumno, mayor espacio de expresión), nos daríamos cuenta de que nuestros alumnos de hoy piensan mucho más de lo que nosotros creemos.
Escuchamos reiteradas veces que otros colegas dicen: los alumnos no leen, no se interesan por nada, se dispersan. ¿Nos preguntamos por qué? ¿O simplemente los alumnos reaccionan de ese modo ante la falta de motivación por parte del docente? ¿Hemos reflexionado acerca de esto?.
A ver. Pensemos en el perfil del alumno de hoy: es un alumno “multimedial”. Es decir, maneja infinitos lenguajes y medios de comunicación. Si es un alumno multimedia, ¿podemos pensarlo sentado solo en una biblioteca, en medio de un silencio sepulcral, sin la posibilidad de tocar los libros, ojear uno y dejarlo y ver de tomar el otro que le parece más apropiado, cuando en realidad puede ver los libros que quiera y ojearlos en internet? Es decir, las bibliotecas no están planteadas acordes a los teimpos que vivimos, ¿será por eso que el alumno acude menos al libro?.
Creo que el punto está en saber flexibilizarnos, y entender que los lenguajes del alumno de hoy son necesarios para lograr mayor motivación, ayudan a un acercamiento a lo que nos interesa transmitirles. No es lo mismo estudiar, por ejemplo, Vanguardias (arte) a partir de leer la Historia del Arte desde Hausser (que es maravilloso, no lo niego, y creo que complementa, es necesario), que acercarle el PopArt, Art Nouveau, etc. desde el análisis, discusión y debate de videos, audiovisuales, música, etc.
Los logros que se obtienen a partir del trabajo colaborativo, el residuo cognitivo que se obtiene como resultado de la interacción y de la resignificación del conocimiento es algo sorprendente y maravilloso. Para ello, es necesario vencer las barreras de lo tecnológico. Las nuevas TIC’s son fundamentales a la hora de pensarnos dentro del sistema educativo actual (por más que éste no esté pensado para ello). Pero si cada uno (cada docente) reflexionara acerca de esta necesidad, las barreras se irían rompiendo. Y la comunicación e interacción aumentaría. Y el pensamiento y construcción de nuevos conocimientos a partir del trabajo colaborativo se multiplicaría, enriqueciéndonos a todos. Pero para esto hay que vencer el obstáculo mayor que yo, personalmente, detecto en este modelo: el temor, el miedo del docente a saber menos que el alumno. Venciendo esa idea, lograríamos empezar a caminar por un modelo educativo basado en los cambios profundos. Si un alumno nos acerca información acerca de un tema que no conocemos, eso, es muy bueno. Porque habremos logrado el objetivo de todo docente: despertar en él la inquietud por saber más, por investigar y descubrir. Y si eso lo motiva, y nosotros podemos guiarlo, y luego invitamos al debate en foros interactivos, entonces, estaremos empezando a cumplir con nuestro objetivo máximo: hacer del proceso de enseñanza-aprendizaje un proceso “significativo”.
Ojalá la charla de Piscitelli haya abierto cabezas. Aunque no fue mi sensación por comentarios recibidos. Y sino, seguiremos apoyando a quienes piensan de ese modo, me sumo a los cambios, me sumo a las nuevas TIC’s. Y seguiremos sumando pequeños granitos de arena que, algún día, logren generar una montaña.